Cuando se trata de asuntos académicos, ya sea en las ciencias o en las humanidades, suele ocurrir que la manera más satisfactoria de descubrir sobre qué versa la materia es enfrascarse en el estudio de cuestiones y problemas característicos del campo. Con frecuencia, las descripciones generales son o bien tan abstractas que no logran dar información, o tan idiosincráticas que malinforman. Sin embargo, vale la pena intentar una caracterización de la filosofía, aun cuando sólo sea de tipo histórico, para proporcionar al lector una mejor comprensión de la naturaleza de la investigación filosófica. Una de las principales razones para hacerlo así es explicar la función predominante que tienen la discusión y la argumentación en el estudio de los problemas filosóficos. Para tal fin, sin que pretendamos ofrecer una definición precisa, presentaremos alguna información sobre la filosofía en tanto disciplina con el fin de proporcionar una orientación general respecto al campo que aquí estudiaremos.
Empezaremos con algunas palabras acerca del desarrollo histórico de la filosofía como campo de estudio. Hasta hace poco tiempo, todas las disciplinas científicas eran consideradas parte de la filosofía. La filosofía de la materia abarcaba lo que ahora conocemos como física y química, la filosofía de la mente comprendía temas de la psicología y de áreas adyacentes. En resumen, en otros tiempos la filosofía estaba configurada tan ampliamente que cubría cualquier campo de investigación teórica. Habría sido una rama de la filosofía cualquier disciplina en la que hubiera podido proponerse alguna teoría para explicar su contenido. Sin embargo, una vez que el campo de estudio alcanzaba el punto en que predominara alguna teoría a partir de la cual se desarrollaran los métodos estándar de crítica y confirmación, entonces dicho campo se separaba del campo madre de la filosofía y se volvía independiente.
Por ejemplo, en otros tiempos los filósofos presentaron una variedad de teorías para explicar la naturaleza de la materia. Uno sugirió que todo estaba hecho de agua, otro, más apegado a las concepciones actuales, propuso que la materia estaba compuesta de diminutos átomos homogéneos e indivisibles. Una vez que ciertas teorías de la materia, al igual que los métodos experimentales para probar dichas teorías, llegaron a establecerse sólidamente en la comunidad de estudiosos, la filosofía de la materia se convirtió en las ciencias de la física y la química. Otro ejemplo de un problema filosófico que se ha convertido en uno científico es el de la naturaleza de la vida. En una época se conjeturaba que la vida era una entidad espiritual que entraba en el cuerpo en el momento de nacer y salía de él en el momento de morir, y en otra se consideraba que era una fuerza vital especial que activaba el cuerpo. En la actualidad, la naturaleza de la vida se explica en términos de bioquímica.
Así, es una peculiaridad de la filosofía el que una vez que los argumentos y discusiones nos conducen a alguna teoría acompañada de la metodología adecuada para enfrentar con éxito algún tema de la filosofía, la teoría y la metodología se separan de la filosofía y se consideran parte de otra disciplina. Algunas disciplinas están actualmente en transición. Un ejemplo de ello es el campo de la lingüística, y de manera más particular, la semántica dentro de ese campo. Los filósofos han articulado una variedad de teorías para explicar cómo las palabras pueden tener significados y qué constituye el significado de las palabras. Las explicaciones se dieron en términos de imágenes, ideas y otros fenómenos filosóficos. Por lo general, los filósofos y los lingüistas explican el significado en términos de la función de las palabras en el discurso y de las características semánticas subyacentes, las cuales desempeñan las características de las partículas atómicas en la física. En este campo no hay una distinción marcada entre un filósofo y un lingüista. Ambos aplican métodos recientemente desarrollados de análisis gramatical y semántico para articular leyes y teorías que expliquen la estructura y contenido del lenguaje. Es típico de un campo en transición que se cuestione si un investigador es un filósofo o un científico. En filosofía, el desarrollo exitoso de un área lleva a menudo a la independencia y autonomía de la parte desarrollada. Es por ello que probablemente cualquier especificación de la filosofía en términos de su materia de estudio sea hoy una controversia y mañana algo pasado de moda.
Sin embargo, las consideraciones anteriores explican un rasgo relativamente constante de la filosofía, a saber, el estado inestable de la disciplina. Las cuestiones estudiadas en filosofía se encaran mediante métodos dialécticos de argumentación y contra argumentación. Y en ocasiones el estudiante puede sentir que nada ha quedado establecido tras una larga y difícil investigación. Esta impresión se debe en parte al hecho de que, en un momento determinado, la filosofía pueda estar tratando con esos problemas intelectuales que aún no han sido articulados de un modo tal que cualesquier teoría y metodología solas puedan encargarse de su solución. Cuando el intelecto humano debate algún problema intelectual complejo y no hay un enfoque experimental estándar y establecido, se puede esperar que el problema se encuentre dentro de un campo de la filosofía. Una vez que la investigación intelectual conduce a la articulación de una teoría estándar junto con un método de experimentación aceptado, entonces, con toda seguridad, el problema ya no será considerado como parte de la filosofía. Por el contrario, dicho problema se atribuirá a alguna disciplina independiente. Así, la filosofía pierde algunos de sus temas de estudio a causa de su propio éxito.
Sin embargo, la caracterización aquí descrita no debería hacer pensar que todos los problemas filosóficos son potencialmente exportables mediante un procedimiento exitoso. Algunos problemas y cuestiones se resisten a tal exportación en virtud de su carácter general y fundamental. Por ejemplo, en todos los campos de investigación la gente busca el conocimiento. Pero es en filosofía donde uno se pregunta qué es el conocimiento y si en realidad existe tal cosa. Semejantes preguntas pertenecen a esa rama de la filosofía denominada epistemología. En algunos campos, por ejemplo en economía y en política, las personas estudian las consecuencias causales de diversas acciones y políticas. En filosofía uno se pregunta qué rasgos generales hacen que las acciones y las políticas sean correctas o incorrectas. Preguntas de este tipo pertenecen a la ética. Para poner otro ejemplo, los críticos, la gente del campo literario, los compositores y los artistas se preguntan si algún objeto es una obra de arte. Los filósofos se ocupan de la pregunta más general respecto de qué hace que algo sea una obra de arte. Éstos son problemas de la estética. Otras preguntas sobre las características de la libertad, de la mente y de Dios parecen ser objeto de estudio perenne de la filosofía ya que todas ellas son preguntas muy básicas y generales.
Por otra parte, el tratamiento exitoso de un problema dentro de un campo puede generar muchos problemas nuevos. Por ejemplo, una explicación de los fenómenos físicos en términos de leyes y teorías hace surgir la pregunta de si el movimiento de los cuerpos humanos, que forman parte del universo físico, tiene lugar de una manera puramente mecánica que nos engaña en nuestra impresión de que somos agentes libres que determinamos nuestro propio destino por deliberación y decisión. De manera similar, el éxito de la neurofisiología para explicar nuestra conducta hace surgir la pregunta de si los pensamientos y sentimientos son algo más que procesos físicos. No contamos con los medios para contestar estas preguntas recurriendo directamente a experimentos o una teoría firmemente establecida. Por el contrario, tenemos que apoyarnos en los métodos de la investigación filosófica –el examen cuidadoso de los argumentos ofrecidos en defensa de posiciones divergentes y el análisis de los términos importantes que están ahí contenidos.
En filosofía no es necesario tener miedo a la escasez. El objeto de estudio de la filosofía está limitado sólo por la capacidad de la mente humana para hacer nuevas preguntas y para reformular de manera nueva las viejas preguntas. Proceder de este modo provee de contenido adicional al único campo que acoge a todos esos huérfanos intelectuales que otras disciplinas rechazan a causa de sus formas difíciles y poco reglamentadas. La filosofía es el hogar de esos problemas intelectuales a los que otros no pueden hacer frente. En consecuencia, la filosofía está henchida de excitación intelectual: de controversia y discusión, fronteras de la investigación racional.
J.W. Cornman - K. Lehrer

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