Textos


ARISTÓTELES
384-324 a.C.


Aristóteles nació en Estagira, en la Grecia septentrional cercana a los confines de  Macedonia. Después de haber quedado huérfano, se trasladó a Atenas con  dieciocho años de edad, y allí frecuentó la escuela de Platón durante veinte años,  hasta la muerte del maestro en 347 a.C. Dejó Atenas por su desacuerdo con la  nueva dirección de la Academia, fundó una escuela propia en Assos y, como una  especie de moderno visiting professor, visitó numerosas islas griegas. Su vida  cambió radicalmente cuando, en 342, Filipo II, rey de Macedonia, lo llamó a su  corte como preceptor de Alejandro, el joven de trece años destinado a conquistar  el mundo y a merecer el título de Magno. Por un azar único en la historia, se  encontraron reunidos el máximo filósofo y el más genial político de la Antigüedad;  y es una verdadera lástima que ni el alumno ni el preceptor recordasen después  los seis años que pasaron juntos, Aristóteles permaneció en la corte macedónica hasta que Alejandro subió al trono, en 336. Al año siguiente retornó a Atenas y  fundó una escuela: el Liceo. Durante diez años dirigió esta institución -que hoy  sería una especie de instituto de investigación- con un éxito tal que eclipsó por un  tiempo la fama de la Academia platónica. Además de coordinar el trabajo de numerosos colaboradores, Aristóteles impartía cursos a los escolares (las  lecciones denominadas esotéricas sobre materias de mayor dificultad) y  conferencias dirigidas al público (lecciones exotéricas), lamentablemente, hoy perdidas. A la muerte de Alejandro y con el surgimiento en Atenas de  sentimientos, antimacedónicos, se vio obligado a exiliarse a Calcis, donde fallecería algunos meses más tarde.
Las obras de Aristóteles están divididas en grupos. 1) Sobre lógica; Categorías,  Organon, Refutaciones de los Sofisticas; 2) Sobre física: Física, Meteoros, Alma; 3)  Sobre ética: Ética a Nícómaco, Magna moralia. 4) Sobre retórica y lingüística: Retórica, Poética; 5) Sobre biología; Investigaciones sobre los animales  (zoología), Las partes de los animales (anatomía y fisiología), Reproducción de  los animales (genética y embriología), Movimiento de los anímales.

Atlas Universal de Filosofía. Ed. Océano


Sobre la Filosofía


"La filosofía es el esfuerzo infinito da concepto; el concepto es la posibilidad de encontrar al ser en el mundo; la constatación del ser en el mundo es la tarea del pensar humano, que se reinventa cada día por la experiencia histórica del lenguaje que hablamos o, más bien, que nos habla". H. - G Gadamer (1900-2002).
    
"El auténtico saber es el que no deja que se imponga una durabilidad de palabras,  el que no le sirve a la imposición de unas frases, de unos axiomas, de unas  doctrinas para que duren y duren y en ellas se levanten las futuras generaciones.  En este sentido, el saber no es falangista del poder de ninguna verdad,  precisamente porque sabe que en ello, en tal durabilidad, no se garantiza lo  imperecedero de la libertad de la esencia de la verdad, que es el acontecimiento  del ser. Si el saber es lo que guarda en su verdad, su pasión nunca puede ser  satisfecha, nunca puede reposar en lo verdadero de unas palabras que en unidad  de frase consignan un pensamiento. Ahora entendemos mejor por qué decíamos  que el pensar, aquello en que el saber dura, no puede ceder a la voluntad  definitoria”.   
Javier Domínguez Hernández. Heidegger, el pensar y la filosofía. En Revista Escritos. Medellín: Facultad de Filosofía y Letras. U.P.B. No11. Vol. IV. 1979. p.29

"Ahora bien, siendo el claro el recinto donde los pensamientos retienen su verdad  y ejercen su eficacia, el saber del pensar o su tarea, significa poder oír, saber  hablar, habitar libremente la dimensión del claro, donde la filosofía se asienta. La  atención del pensar a los pensamientos que circulan en el claro redunda en la  exigencia de un modo de ser que se proporcione el mundo, los hombres y las  obras que requiere. La tarea del pensar es propia de ese modo de proceder que  ante los pensamientos esenciales ni se estanca ni retrocede, sino que prosigue  (...)” (op.cit p. 31)

"Los pensamientos esenciales le pertenecen a ´formas de pensar´ históricas, Las  hemos llamado filosofías (...) Los pensamientos esenciales hablan desde esta  dominante, pero operan dentro de la realización y la consecuencia de esos modos  momentáneos y concretos de la existencia histórica.  Tienen dos historias, dos  sentidos: un movimiento y una estancia en el saber por fundamentos, donde la  verdad sólo puede ser guardada asegurándola instituida en sus propios  resultados". (op- cit p. 32)

Cuestión: "¿Qué significa pensar? (...) de eso no hay enseñanza, aunque prevé  uno la necesidad de ese aprendizaje, y que en eso hay que seguir. Se da uno  cuenta de que el pensar no es la lógica de la cual dependen saberes definidos  ciencias. Quizá a ellas pertenecen las filosofías", (ídem)

Reflexión: características de nuestro aprendizaje a pensar: "El pensar no nace con  la profesionalización del saber. Curiosamente, éste fenómeno tardío es el que  más se resiste al pensar. La filosofía pertenece a la profesionalización del saber.  En todo saber y crear escúdales hay un aprendizaje y una ejercitación para el  pensar En el pensar hay que hacer camino: aprender a dejar de enseñar. Para  alguien que estudia y enseña filosofía, aprender que enseñar no es enseñar a  enseñar, sino dejar aprender. Suena extraño que el pensar se lo lleve a una  actividad que tiene aprendizaje sin doctrina. La forma del enunciado suena a burla,  pero la afirmación no habla desde la docencia que no deja pensar porque tiene ya  una doctrina sobre él”. (op.cít p. 32-33)

"Resumamos la exigencia del modo de proceder del saber moderno: ganada la evidencia primera, o lo que es lo mismo, postulado el fundamento que pone las reglas del juego, avanzar de tal modo que su verdad se vaya conservando e incrementando, instituyéndose en sus propios resultados en progresión sistemática, conservándolo todo aun en las transformaciones que lo reformulan. Para este saber moderno, guardar su verdad significa salvaguardarla en sentido literal, esto es, retenerla, retener su formulación, para lo cual ha tenido que desarrollarla y hacerla reiterar en todos aquellos dominios de lo existente sobre los  que ha podido irrumpir, para hacerlos entrar al régimen de su procedimiento. En  otras palabras, para el saber moderno, guardar la verdad es proceder de tal manera que se imponga la verdad ganada, de tal modo que sea productiva para el  poder que la detenta. Por guardar su verdad, el saber moderno no (a deja reposar,  agita todo con ella para volverlo todo lo mismo. Pensando únicamente en la producción técnico-científica propia del saber moderno, la cual opera con un brillo inocultable, percibe uno en la seguridad de su  método la advertencia de que no hay más vía que su camino. El saber del pensar,  en cambio, debe guardar su verdad que es un claro, un paraje, una encrucijada  qué produce lo que el conocimiento quiere mantener secreto, sus cien pasadizos,  uno de los cuales fue el que anduvo (a modernidad y sigue hoy en él”. (op.cit p. 30)


J.P. Sartre


F. Niezsche


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